Candidata de Somos Perú a San Borja, Gina Casanova: "90 millones se van en pagar sueldos, tenemos que ajustarnos"

2026-09-09 12:11:30 - MUNDO

-Es su tercera candidatura. ¿Por qué insistir en ser alcaldesa de San Borja?

-Creo que hoy estoy más preparada que nunca. No he postulado a otros cargos, vengo preparándome para asumir con responsabilidad este cargo de alcalde. He sido ya dos veces regidora en San Borja y regidora en Lima. La experiencia que tengo, de más de 20 años en política y en lo profesional, me formó como especialista en gestión municipal. Soy abogada de San Marcos, con una maestría en Gestión Pública por la misma casa de estudios.

Estoy convencida de que el joven o el profesional que quiere hacer política debería prepararse mucho para tomar las mejores decisiones por su comunidad, y eso es lo que he venido haciendo. Ahora, yo creo que el alcalde no solo debe administrar de manera eficiente el recurso municipal: tiene que estar preparado para gestionar, para salir de la oficina, gestionar proyectos en beneficio de su comunidad, inclusive traer presupuesto de fuera para que no se le recargue al vecino con más impuestos.

-Hay que tener cuidado con esto de traer presupuestos de afuera, porque tenemos la experiencia de una alcaldía de Lima totalmente agotada en recursos.

-Le cuento un caso: en 2024 una municipalidad distrital elaboró un expediente de inversión con técnicos de la propia municipalidad, no con esas asesorías de 200 mil soles o consultorías de 300 mil soles que te hacen los expedientes. Ese expediente se llevó al Ministerio del Interior: un proyecto por 200 cámaras, inteligencia artificial, módulos de serenazgo, camionetas y bodycams para los serenos. Costaba 17 millones de soles y la municipalidad no tenía ese gasto programado para ese año. Su alcalde conversó con el director, con el viceministro, con el ministro y hasta con la presidenta de turno, y logró viabilizar el proyecto. Se aprobó, el ministerio transfirió el dinero a la municipalidad distrital y lo sacó adelante sin que le costara un sol al vecino.

Son experiencias que ya sabemos cómo replicar, y lo tenemos que hacer en San Borja. Cuando quien postula no tiene esa capacidad de gestión, mantiene el distrito en piloto automático, como ocurre hoy: parques y jardines, limpieza pública y serenazgo, que son los servicios por los que el vecino paga sus arbitrios. Pero el alcalde puede hacer mucho más. Está facultado para firmar convenios, por ejemplo con universidades, y tener una academia preuniversitaria municipal. También para firmar convenios con empresas del distrito y que la bolsa de trabajo para los jóvenes y los adultos mayores sea una bolsa de trabajo real, no de 400 o 500 puestos. El alcalde, como gestor, puede traer mucho más beneficio para la calidad de vida de sus vecinos.

-¿Su propuesta es generar empleo? ¿Cuál es su propuesta de valor en ese sentido?

-Nosotros hoy tenemos dos objetivos con el equipo. El primero es ganar las elecciones este 4 de octubre: mis vecinos saben que por Gina Casanova tienen que marcar los dos corazones de Somos Perú. Pero el segundo objetivo, y el más importante, es hacer la mejor gestión en San Borja los próximos cuatro años.

Hoy San Borja administra un presupuesto de 170 millones de soles anuales. Hay que administrarlo de manera eficiente para que no solo se brinden los tres servicios básicos —parques y jardines, limpieza pública y serenazgo— de manera idónea, sino que también podamos invertir en infraestructura. Por ejemplo, tenemos más de 30.000 adultos mayores que por años han pedido un espacio para agruparse, como lo tienen otros distritos con sus casas del adulto mayor: Miraflores tiene cinco, San Isidro tiene cuatro, San Borja tiene una, y nuestra población es similar. Necesitamos mejorar la infraestructura y la transitabilidad: pistas, veredas, rampas.

De los 170 millones de soles anuales, 34 millones se invierten en seguridad ciudadana, y me parece que está bien, no es un número corto para los 10 kilómetros cuadrados que tenemos. Pero de manera eficiente podría dar mejores resultados, porque hoy no vemos resultados objetivos en la mejora de la seguridad.

-¿Cómo logrará esa eficiencia?

-Tenemos primero que trabajar con un equipo eficiente y disminuir el número de personas que hoy están laborando *[en la municipalidad]*. De esos 170 millones, 90 millones se van en pagar sueldos: eso es más de la mitad. Tenemos que ajustarnos y quedarnos con los mejores trabajadores, con los que realmente tengan el corazón puesto en San Borja, los que quieran darle solución a los problemas del distrito. Después de una evaluación exhaustiva, vamos a trazar el proceso de trabajo y medirlo por resultados, de manera moderna.

Los vecinos me cuentan, por ejemplo: "presenté un reclamo en la municipalidad y se demoran en responderme, o no me responden". ¿Cómo le doy seguimiento? Debería ser tan fácil como cuando pides un delivery y la aplicación te va contando cómo va tu pedido. Debería presentarse el reclamo por plataforma virtual, sin necesidad de ir a la municipalidad, y que el sistema te vaya contando en qué área está tu expediente, qué informe se emitió, cuándo pasó a la siguiente área, para que en un día o dos tengas respuesta, y todo eso lo puedas ver con tu código de expediente. Esa transparencia también ayuda a disminuir el índice de corrupción. Toda la plataforma tecnológica tiene que estar al servicio del vecino.

-La distancia entre los alcaldes y los vecinos es una crítica recurrente en San Borja. ¿Cómo va a garantizar una participación vecinal real?

-Alejandro, yo amo lo que hago, y creo que de eso depende mucho la actitud que tiene el gobernante. Desde los 18 años trabajo para mis vecinos en San Borja, y también en otras comunidades, dándole solución a sus problemas. Por eso decidimos postular a San Borja.

Tenemos que estar en contacto con los vecinos. Lo que suele pasar es que cuando el alcalde asume el cargo, deja de atender al vecino, deja de recorrer sus calles, deja de caminar por su distrito, y se guía por lo que le van contando algunos funcionarios, que muchas veces no es lo correcto. San Borja no es un distrito grande: hoy, en campaña, recorro sus calles mañana, tarde y noche, y escucho a los vecinos. Ellos no solo te cuentan el problema, te cuentan también la solución. En el parque San Francisco de Asís me decían: "aquí riegan por inundación, no me quejo de eso, pero dejan los buzones abiertos y mi hijo puede tener un accidente". Conversando con el vecino detectamos esos problemas y se solucionan rápido. En el parque San Martín, la mamá de Tiago me decía, sobre los juegos: "algún día fueron nuevos, pero como son de metal se han oxidado". Tenemos que trabajar en eso también.

-Una de sus propuestas más conocidas es recuperar la administración de la Clínica Municipal de Especialidades Médicas, que hoy está en manos privadas. ¿Cómo se hará sin que termine costándole al Estado, como suele ocurrir cuando se rescinden contratos?

-Hace 30 años se le cedió ese espacio, que es un terreno municipal de todos los sanborjinos, a una empresa privada. La empresa construyó, y lo que dice el contrato es que después de 30 años debe devolver la infraestructura a la municipalidad. Ese plazo se cumplió el 28 de agosto. Pero la administración de la clínica ha entrado en un arbitraje con la municipalidad, y no conformes con eso, colocaron una medida cautelar. Según información que me llegó ayer, a confirmar, el Poder Judicial ya habría dejado sin efecto esa medida cautelar. De ser así, la municipalidad podría tomar posesión en cualquier momento, porque mientras dure el arbitraje, la municipalidad puede entrar a la clínica.

El tema no es si el servicio se brinda de manera eficiente o no, porque creo que sí dan un servicio de calidad. El problema es que, durante 30 años, el vecino no tuvo ningún beneficio. Me refiero a que las clínicas municipales le dan tarifa preferencial al vecino de su propio distrito, porque el terreno es suyo, a diferencia de los vecinos de otros distritos. En Surco Salud, la consulta para los surcanos cuesta 25 soles y para los vecinos de otro distrito, 60. En el policlínico de San Isidro, 12 soles para los isidrinos y otro costo para los demás. En nuestro caso, en la Clínica Municipal de Especialidades Médicas, la consulta para los sanborjinos debería costar 15 soles.

-Con un presupuesto ya ajustado, ¿cómo van a gestionar una clínica privada?

-En el caso de Surco o San Isidro, la municipalidad no administra directamente ni le inyecta recursos: tienen convenios y alianzas con la empresa privada, que es la que da el servicio. Se puede gestionar así, con alianzas, incluso con entidades del Estado como EsSalud. La queja de los vecinos es que no se brindan todas las especialidades, así que habría que ampliar el espacio y conversar con la clínica para que traigan más especialidades. Pero en San Borja ya tenemos ese servicio como base.

-Muchas quejas de los vecinos de San Borja tienen que ver con la falta de iluminación en algunas zonas, sobre todo cerca del río Surco y el Paseo del Bosque. ¿Cómo va a afrontar esa demanda de seguridad?

-Efectivamente, tenemos que mejorar la iluminación de nuestras calles, jirones, avenidas y parques. Unas vecinas me contaban que cerca del Pentagonito, de noche, falta iluminación, y ahí hay arrebatos. Pero también el equipo de serenazgo tiene que estar bien equipado y bien capacitado. Como en otros distritos, nuestros serenos deberían tener, además del chaleco antibalas, una bodycam, que graba ocho horas de video y audio y lo transmite en tiempo real a la central de monitoreo. Eso no solo reduce el índice de corrupción, porque también deberían usarla los fiscalizadores e inspectores municipales, sino que protege a nuestros agentes, porque todas las intervenciones quedan registradas, y muchas veces, después de una intervención, el delincuente termina denunciando al sereno o al alcalde. Además, la bodycam tiene GPS y permite hacer seguimiento a la ruta del efectivo.

Tenemos que medir los resultados con tecnología, no solo mandar a todos "a la cancha". La flota vehicular de serenazgo de San Borja tiene unos 35 vehículos, un número corto, y no se renueva hace más de 10 años: estamos un paso atrás frente a distritos vecinos. Además, tenemos que apoyarnos en la Policía, porque quien interviene en el acto delictivo es el policía, no el sereno. Nosotros tenemos que prevenir el delito con cámaras, drones e inteligencia artificial, pero esa intervención, de tres minutos como máximo, tiene que estar acompañada de la Policía. La competencia total en seguridad no es del alcalde, así que tengo que salir a gestionar, a tocar la puerta del Ministerio del Interior desde el día uno. En San Borja, además, le vamos a brindar toda esa logística a la comisaría para el trabajo en conjunto: el comisario va a tener a su disposición nuestros vehículos y nuestros serenos.

-¿Van a cuidar las áreas verdes de San Borja o planean privatizar su mantenimiento?

-Las áreas verdes en San Borja son un orgullo, porque siempre hemos dicho que San Borja es el pulmón de Lima, y tenemos que mantenerlas, pero mejorar los espacios de manera eficiente. Por ejemplo, las plantas de temporada, que se cambian cada 15 o 20 días, no van más: vamos a colocar plantas perennes. Con ese ahorro podríamos comprar una cisterna o tener riego tecnificado en algunos parques.

Para mí es vital el uso del espacio público: cuando el vecino usa el espacio público, el índice de delincuencia disminuye. Los más de 50 parques que tiene San Borja tienen que estar disponibles para el uso y disfrute de sus vecinos. Tenemos muchos niños, muchas mascotas y familias jóvenes que se han mudado al distrito, así que también tenemos que tener juegos para nuestros niños en buen estado.

-Existe un problema de contaminación del aire en San Borja: el Senamhi lo advirtió en junio de este año. ¿Cómo piensan reducirlo?

-Es un distrito de paso de miles de vehículos que vienen de otros distritos, con congestión vehicular y cuellos de botella en avenidas como San Borja Sur, San Borja Norte, Velasco Astete, Javier Prado, Angamos, Canadá, Panamericana Sur y Guardia Civil *[verificar contra el audio los nombres exactos de las avenidas mencionadas]*. Tenemos que trabajar de la mano con otras instituciones, con los distritos vecinos y con el Ministerio del Ambiente.

Y volviendo al tema de seguridad: San Borja no es una isla, está conectada con Surco, San Isidro, Surquillo, San Luis y La Victoria, y tenemos que trabajar de la mano con esos distritos. No quiero espantar a los delincuentes y que se vayan a los distritos aledaños: lo que tenemos que hacer es cerrar la puerta de San Borja a todos los delincuentes y coordinar con los alcaldes vecinos un plan conjunto en nuestras fronteras. Me imagino una central de monitoreo, pilotada por la Policía, donde estén las cámaras de los seis distritos, porque el problema constante es que se compran cámaras, existen las centrales, pero muchas veces no funcionan.

-¿Cómo va a garantizar que sí funcionen, y que los vecinos usen realmente las herramientas de seguridad ya existentes, como el botón de pánico?

Vamos a continuar todos los programas que estén funcionando bien. Tenemos un mapa del delito, sabemos cuáles son los puntos rojos del distrito, y por ahí hay que empezar, ubicando los botones de pánico y sensibilizando al vecino sobre su uso. Pero además, esos botones que están en la calle requieren que tú estés pasando justo por ese lugar en el momento del delito. Debería poder hacerse desde el celular de cada vecino, con una aplicación conectada a la central, para que en menos de tres minutos haya una reacción del serenazgo con la Policía. Ahí está la solución, y ahí el vecino también se va a sentir protegido. Hoy, si llamas a la central y no te contestan, o insistes varias veces y te piden volver a llamar, se genera una desconexión: el vecino siente que no es parte de este servicio. Eso es lo que tenemos que corregir.

¿Cómo será el rol de la fiscalización con los emprendedores de San Borja?

Va a ser preventiva. Los primeros seis meses, el fiscalizador va a salir a sensibilizar al vecino emprendedor. No tiene sentido clausurar un restaurante pequeño un viernes y que no vuelva a funcionar hasta el martes: eso mata a su familia y su sustento, y además dinamiza la economía. Los comercios pagan tres veces más impuesto que la casa habitación, así que hay que trabajar de la mano con ellos: eso también ayuda a que respeten los horarios de recojo de basura y las normas, porque el trato entre la municipalidad y el comercio va a ser un trato cordial y responsable.

-¿Cuál es su plan para los primeros 90 días de gestión?

-Las cifras que manejo son las que viene publicando el Ministerio de Economía y Finanzas. El primer mes vamos a hacer un diagnóstico de la situación real de la municipalidad, y a partir del día 31 o 32 vamos a salir a resolver problemas. En esos primeros 90 días vamos a trabajar en los sectores de la periferia del distrito —el 1, el 2, el 10, el 11 y el 12—, que son sectores fronterizos que por muchos años han estado abandonados por el servicio municipal: Torres de San Borja, Torres de Limatambo, Juan XXIII. Ese es un compromiso que ratifico con mis vecinos: vamos a trabajar ahí a partir de febrero de 2027, revalorizando esas áreas, sin descuidar los servicios que se brindan en los demás sectores.

Para eso necesitamos traer un equipo idóneo, especialista en cada unidad de gestión: seguridad, desarrollo urbano, desarrollo humano. Nuestros programas sociales tienen que volver a brindar un buen servicio a nuestros vecinos con discapacidad, a los adultos mayores, a los niños y a los jóvenes, y desarrollo económico para nuestros emprendedores, muchos de los cuales conocí a partir de la pandemia, cuando se organizaban ferias en los parques. Esas ferias las tiene que organizar la municipalidad, no un privado que le cobre al feriante 90 mil soles por un stand: la municipalidad coloca los stands, convoca a los vecinos emprendedores, y son ellos quienes venden sus productos a otros vecinos sanborjinos.

-Una última pregunta sobre los adultos mayores: uno de sus principales temores es que suban los impuestos. ¿Cómo va a trabajar ese cuidado de la población adulta mayor?

-Mis abuelos llegaron a San Borja, construyeron su casa y vivieron con mis padres. Vi cómo mi abuela forjó su cuadra, colocó el arbolito en la fachada, le pagaba al jardinero una vez al mes para que lo riegue. Respeto mucho a nuestros adultos mayores y valoro el trabajo que han hecho por el distrito: cuando hay poda en San Borja Sur o San Borja Norte, salen los vecinos y dicen "no cortes mi arbolito, yo lo coloqué hace más de cuarenta años".

Con ese sentimiento vamos a trabajar por ellos. No solo vamos a darles sus dos casas del adulto mayor: esos espacios tienen que brindar fisioterapia, talleres de memoria, baile, o simplemente un televisor, un sapito y una parrilla para que se reúnan y celebren sus cumpleaños. Es un espacio de alegría que llevan años reclamando, y tiene que ir de la mano con el servicio de salud: por eso, en la Clínica Municipal de Especialidades Médicas, la consulta para todos los sanborjinos va a costar 15 soles, a partir del primero de enero.

Fuente: google.com
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